
La República Dominicana goza de una democracia representativa. Desde 1966 se han celebrado elecciones presidenciales regulares con diferentes candidatos elegidos cada cuatro años. Con las sucesivas victorias de candidatos de la oposición, esta democracia ha producido un entorno político estable. El Congreso está formado por dos cámaras electas: el senado y la cámara de diputados, con 32 y 178 miembros respectivamente. El territorio dominicano se divide en 31 provincias y un distrito nacional, cada uno con su propio gobierno civil.
En los últimos años, la economía de la República Dominicana ha disfrutado de un crecimiento más alto de lo esperado. Entre los años 1997 y 2007 el crecimiento anual compuesto fue del 6% (fuente: Banco Central de la República Dominicana). La economía se beneficia de su proximidad geográfica a EE UU, su cuarto socio comercial en la región del Caribe y Latinoamérica después de México, Brasil y Venezuela.
Aunque a este país se le ha considerado típicamente un exportador de azúcar, café y tabaco, en años recientes y gracias al crecimiento del turismo y de las zonas francas, el sector terciario ha superado al sector primario. Actualmente, éste último representa únicamente el 7,7% del PIB, mientras que la industria se sitúa en el 28,5% y los servicios en el 51,9% (fuente: Banco Central, Informe de la Economía Dominicana 2007). Hoy el turismo es la industria más pujante del país así como la principal fuente de divisas – en 2007 el número de visitantes ascendió a 3.9 millones, que generó mas de USD 4 mil millones.
En 2003 el país estuvo afectado por una reducción temporal del crecimiento económico debido a una tasa de turismo reducida, una crisis bancaria provisional y un crecimiento limitado de la economía estadounidense. La crisis bancaria del 2003 se erigió en el catalizador de una reforma muy necesaria, desencadenando un cambio de gobierno y una actitud de total intransigencia ante la corrupción. Gracias a las medidas introducidas por el recién electo Presidente, Leonel Fernández, la economía tuvo un giro positivo. Entre ellas, las reformas al sistema tributario tuvieron resultados muy positivos. La re-elección del presidente Fernández en mayo del 2008 provee continuidad a la implementación de estas y otras importantes medidas. Por ende, a la fecha la economía ha disfrutado de un crecimiento estable y se ha recuperado por completo de la crisis monetaria.
La tendencia sigue positiva gracias a la implementación del Tratado de Libre Comercio con EE. UU. y Centroamérica (conocido como CAFTA-RD), el cual reforzará el comercio abriendo la economía aun mercado de 44 millones de consumidores. Con la negociación del Acuerdo de Libre Comercio con Canadá y el Acuerdo de Asociación Económica entre los Estados del CARIFORUM y la Unión Europea (EPA por sus siglas en inglés) el país continúa fortaleciendo y diversificando sus relaciones comerciales.
Estos principios continúan apoyando el programa económico gubernamental particularmente en los sectores bancarios y de bienes primarios tomando en cuenta la reducción de la actividad económica global experimentada en 2008 . A pesar de estos retos, y gracias al régimen regulatorio disciplinado impuesto por el Banco Central, la comunidad financiera local mantiene una posición relativamente robusta. Si bien la República Dominicana es parcialmente dependiente en las divisas generadas por la exportación de algunos productos como el azúcar, café y tabaco, el país también depende de la importación de combustible y metales, cuyos precios han caído drásticamente en los últimos meses. Esto ha tenido un efecto compensatorio sustancial en el efecto de la caída de los precios de las exportaciones nacionales. En términos generales el programa económico ha provisto una plataforma estable para el crecimiento futuro. El dinamismo económico de la República Dominicana permanece positivo con un crecimiento del PIB de 7.5% durante el primer semestre del 2008 (fuente: Banco Central de la República Dominicana), y la inversión extranjera continua llegando al país.
El gobierno del Presidente Fernández goza de una popularidad casi sin par en la región latinoamericana propulsando a la República Dominicana a nuevas cotas - unas donde los índices fundamentales del país resultan muy favorecidos en comparación con economías similares de otros mercados emergentes.